El plan de Trump que "amenaza" a osos polares, focas y caribúes en Alaska

El Gobierno de Donald Trump pretende hacer un sondeo aéreo en Alaska con el fin de aportar a las petroleras datos geofísicos que les ayuden a descubrir los lugares más prometedores para perforar

La preocupación ante la posibilidad de que maquinaria pesada que recorre un sector de Alaska en busca de petróleo aplaste hasta la muerte a algunos osos polares impidió que el Departamento del Interior de Estados Unidos aprobara un levantamiento sísmico en el área este año.

La alternativa, un avión de bajo vuelo que pase frecuentemente sobre el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico, podría molestar a osos polares, focas y caribúes en parto, según conservacionistas y los propios expertos del Departamento del Interior.

Pese a los riesgos, el Gobierno de Trump no tiene planes de investigar los efectos ambientales del sondeo aéreo, contemplado para aportar a las petroleras datos geofísicos a fin de ayudarles a descubrir los lugares más prometedores para perforar y cuánto deberían ofrecer.

La no intervención del Departamento del Interior se describe en documentos recién obtenidos y a través de personas informadas sobre el tema que solicitaron no revelar su identidad.

"Las aeronaves de bajo vuelo pueden hacer que el caribú huya, causando alteraciones y daños durante estos periodos delicados", advirtió la Oficina de Administración de Tierras del Departamento del Interior en una carta del 23 de abril enviada a CGG Canada Services, la compañía que busca realizar el sondeo.

La agencia también advirtió a CGG sobre el riesgo de que los vuelos puedan hacer que los osos polares huyan de la costa, una posible violación de la ley estadounidense que prohíbe el hostigamiento de mamíferos marinos.

Científicos del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EU también plantearon inquietudes dentro del Departamento del Interior sobre el plan e instaron a que se realicen más revisiones debido al posible impacto en los animales protegidos, según dos personas familiarizadas con el tema. Esas preocupaciones aún no han sido atendidas.

Dado que el proceso se llevaría a cabo sin pisar terrenos federales, el sondeo no requiere un permiso geofísico del Gobierno Federal, comentó la agencia a CGG. La investigación aérea no está sujeta a las normativas federales acerca de levantamientos sísmicos terrestres, como la versión que no logró obtener un permiso en medio de la inquietud por la posibilidad de que los equipos pesados aplanen las guaridas de osos polares y a los mismos animales.

El estudio geofísico es un preludio al desarrollo de petróleo y gas en el refugio del Ártico, una prioridad para el presidente Donald Trump y muchos republicanos. Se cree que la llanura costera del refugio, conocida como el área 1002, contiene miles de millones de barriles de petróleo, pero su extracción estuvo prohibida durante décadas hasta que el Congreso ordenara hace dos años al gobierno vender derechos de perforación en la región bajo la premisa de que recaudaría el dinero suficiente para paliar los recortes tributarios de 2017.

El Departamento del Interior planea subastar derechos de perforación en el refugio en el transcurso de este año. El profundo escrutinio al plan de mapeo aéreo por parte del gobierno podría impedir que el sondeo se complete a tiempo para la subasta, privando a petroleras de nuevos datos sobre la ubicación de las reservas potenciales que podrían aumentar las ofertas y el interés.

En este momento, las petroleras tienen poca información. Levantamientos sísmicos sobre la presencia de hidrocarburos en el refugio se realizaron por última vez hace tres décadas utilizando tecnología bidimensional menos sofisticada. El estudio de gradiometría de gravedad propuesto por CGG ofrecería una visión más detallada de lo que podría encontrarse bajo la llanura costera, llenando vacíos en los datos más antiguos.

La técnica propuesta requiere sobrevolar el refugio con sensores que miden pequeñas diferencias en la densidad de rocas subterráneas. CGG, que promueve el método a empresas petroleras, sobrevolaría formando patrón de cuadrícula predeterminado sobre el área. El proceso, que probablemente se realizaría con un avión de ala fija, podría extenderse por unos 15 días, según personas informadas sobre el plan.

Osos asustados
Conservacionistas afirman que el ruido de los vuelos bajos puede asustar a los animales, incluidos los osos polares -que pasan cada vez más sus veranos en la costa- y el caribú en su temporada de partos. Las focas anilladas podrían sumergirse en aguas árticas para escapar del sonido y los osos sobresaltados podrían huir.

Representantes de CGG no respondieron a correos electrónicos en busca de comentarios.

Más de una docena de grupos conservacionistas advirtieron a CGG que tiene responsabilidad legal si los osos polares son molestados por los vuelos y la compañía no tiene un permiso del Servicio de Pesca y Vida Silvestre que autorice tal acoso.

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