El misterio de una pintura desaparecida de Da Vinci

Una presentación programada de la pintura en septiembre pasado fue cancelada sin ninguna explicación. El departamento de Cultura de Abu Dabi se rehúsa a responder preguntas.


ABU DABI, Emiratos Árabes Unidos ? 

Quizá parezca que el Louvre Abu Dabi tiene todo lo que podríamos pedirle a un museo de clase mundial. Su diseño aclamado cubre las galerías con un enorme domo que parece flotar sobre las aguas del golfo Pérsico. Al interior se encuentran obras de Rembrandt y Vermeer, Monet y van Gogh, Mondrian y Basquiat.

Sin embargo, no está la obra que, según había prometido el museo, anclaría su colección: Salvator mundi, una pintura de Jesucristo atribuida a Leonardo da Vinci.

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Pocas pinturas han evocado tanta intriga, ya sea en el mundo del arte o entre las cortes de la realeza del golfo Pérsico. En primer lugar, su autenticidad como creación de Da Vinci fue tema de un intenso debate. Después, en noviembre de 2017, se convirtió en la pintura más costosa jamás vendida en una subasta, pues obtuvo 450,3 millones de dólares de un postor anónimo que resultó ser aliado cercano y posible representante del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, gobernante de Arabia Saudita.

Ahora un nuevo misterio rodea a la pintura: ¿dónde rayos está Salvator mundi?

Aunque casi un mes después de la subasta el departamento de Cultura de Abu Dhabi anunció que, de alguna manera, había adquirido Salvator mundi para exhibirla en el Louvre de ahí, una develación de la pintura planeada para septiembre pasado se canceló sin explicación alguna. El departamento de Cultura se rehúsa a responder preguntas. Los miembros del personal del Louvre Abu Dabi dicen en privado que no saben dónde está la pintura.

El Louvre de París, que concede la licencia para usar su nombre en el museo de Abu Dabi, tampoco ha podido ubicar Salvator mundi, de acuerdo con un representante que sabe de las comunicaciones con Abu Dabi y quien rechazó ser nombrado debido a la confidencialidad de las charlas.

Los funcionarios del gobierno francés, propietario del Louvre en París, están deseosos de incluir Salvator mundi en una exposición histórica a finales de este año para celebrar el aniversario luctuoso número quinientos de Da Vinci y dicen que aún tienen la esperanza de que la pintura aparezca a tiempo. (Un representante del Louvre rechazó hacer comentarios).

No obstante, algunos expertos en Leonardo dicen que se sienten alarmados por la incertidumbre respecto de la ubicación y el futuro de la pintura, sobre todo después del anuncio de Abu Dabi de que la pintura se expondría al público.

?Es trágico?, dijo Dianne Modestini, una profesora del Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York (NYU) que participó en los trabajos de conservación de Salvator mundi. ?Es muy injusto privar a los amantes del arte y a muchas otras personas que se sintieron conmovidas por esta pintura, una obra maestra tan extraordinaria?.

Martin Kemp, historiador del arte de Oxford que ha estudiado la pintura, la describió como ?una versión religiosa de La mona lisa, y ?la declaración más fuerte sobre lo elusivo de lo divino? en la obra de Da Vinci.

?Yo tampoco sé dónde está?, agregó.

Señalando que jamás fue claro cómo pudo Abu Dabi haber adquirido la pintura de manos de los sauditas en primer lugar ?ya fuera un regalo, un préstamo o una venta privada? algunos han especulado que el príncipe heredero Mohamed bin Salmán quizá simplemente decidió quedársela. La embajada saudita en Washington rechazó hacer comentarios.

La afirmación de que la pintura es obra de Da Vinci se originó después de que un par de agentes la vieron en una subasta en Nueva Orleans en 2005 y se la llevaron a Modestini, la profesora de NYU.

Ella le quitó la pintura sobrante, reparó los daños provocados por una fractura en el panel de madera, y restauró los detalles. Entre otras cosas, una de las manos de Jesucristo parecía tener dos pulgares, quizá porque el artista cambió de parecer respecto de dónde debía estar el pulgar, y pintó sobre el pulgar original. Quedó expuesto cuando retiraron pintura después, y Modestini cubrió el pulgar que, según ella, Leonardo no quería.

Su nueva adjudicación a Da Vinci le otorgó a la pintura un lugar en una retrospectiva de su obra en la Galería Nacional de Londres en 2011. Dos años después, Dmitry Rybolovlev, un multimillonario ruso, la compró por 127,5 millones de dólares, menos de un tercio del precio por el que la vendió en 2017, cuando se subastó en Christie?s en Nueva York.

El fracaso del Louvre Abu Dabi para exhibir Salvator mundi, como lo había prometido, ha revivido dudas acerca de si es creación de Leonardo, pues los escépticos especulan que el nuevo propietario quizá tema el escrutinio del público.

Los contratos de las casas de subastas generalmente incluyen una garantía de autenticidad de cinco años. No obstante, la exhaustiva documentación pública y el debate antes de la venta de 2017 dificultarían que el comprador recuperara el pago al desafiar la atribución a Leonardo.

El comprador anónimo en la subasta en Nueva York, el príncipe Bader bin Abdullah bin Mohamed bin Farhan al Saud, era un miembro poco conocido de una rama distante de la familia real saudita sin fuente conocida de gran riqueza ni historial como gran coleccionista de arte. Sin embargo, era amigo cercano y confidente del príncipe heredero Mohamed bin Salmán. Unos meses después de la subasta, la corte real nombró a Bader como el primer ministro de Cultura en la historia del reino.

Christie?s inicialmente quiso ocultar la identidad de Bader durante la subasta que incluso creó un número de cuenta especial para él que solo conocían algunos de los ejecutivos de la casa. Sin embargo, los contratos y la correspondencia obtenida por The New York Times mostraron que Bader era el comprador anónimo.

Los funcionarios estadounidenses que conocen el arreglo más tarde dijeron que Bader en efecto estaba fungiendo como representante del príncipe heredero Mohamed bin Salmán, el verdadero comprador de Salvator mundi.

Mohammed bin Zayed, el príncipe heredero de Abu Dabi, es aliado cercano del príncipe heredero Mohamed bin Salmán de Arabia Saudita. Además, el presidente del departamento de Cultura y turismo de Abu Dabi, Mohamed Khalifa al Mubarak, es lugarteniente de alto nivel del príncipe heredero del emirato.

En junio, Mubarak anunció con mucha fanfarria que Salvator mundi se exhibiría como parte de la colección permanente del museo en septiembre de 2018. ?Después de pasar tanto tiempo oculta, esta obra maestra ahora es nuestro regalo al mundo?, dijo mediante une declaración reportada en el diario The National, propiedad de los Emiratos. ?Anhelamos darles la bienvenida a las personas provenientes de lugares cercanos y lejanos para ser testigos de su belleza?.

Sin embargo, septiembre llegó, y la exposición se canceló sin explicación alguna, y además jamás se volvió a programar.

Los representantes del museo dijeron que solo Mubarak podía responder las preguntas sobre la pintura; un portavoz de Mubarak, Faisal al Dhahri, dijo que ni Mubarak ni el ministerio harían comentarios.

Mientras tanto, las pistas sobre el paradero de Salvator mundi han provocado que el mundo del arte se mantenga expectante.

Una persona que sabe de los detalles de la venta de la pintura dijo que la habían enviado a Europa después de que terminó de pagarse. Además, Modestini dijo que un experto en restauraciones le había dicho que una aseguradora le pidió que examinara la pintura en Zúrich antes de que la enviaran a su destino final.

No obstante, la evaluación fue cancelada, y Daniel Fabian, el experto de Zúrich, rechazó hacer comentarios.

Después de eso, dijo Modestini, ?no se ha sabido absolutamente nada?.

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